La Danza de las Emociones

Blog sobre el libro de Mª José Bosch

La felicidad: Un estado emocional.

 

 

 

  

Basta echar una mirada a nuestro alrededor, para darnos cuenta de que, el mundo, que nos rodea está plagado de problemas e infelicidad. Pero, de la misma forma, con solo mirar a nuestro alrededor,  descubrimos todas las cosas bellas que nos depara la vida. ¿Qué diferencia hay entre la primera mirada y la segunda? Simplemente, una sana intención de ser feliz….

 

Funny Clown
Creative Commons License photo credit: Andrea Fregnani 
 
 

Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una
disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.

                                                                                                                              Johon Locke
 
 
 
La felicidad constituye una de las metas más importantes, si no la más relevante, de nuestras vidas
. Su significado ha sido apasionado objeto de atención y tema fundamental de la literatura de todos los tiempos. Religiones, corrientes ideológicas y escuelas filosóficas han intentado encontrar la fórmula mágica que permita al ser humano ser feliz. De momento nadie parece poseer la fórmula magistral.  Definir en qué consiste esa felicidad, esa dicha estable, opuesta a los vaivenes de la fortuna, que los griegos llamaban  eudaimonía, tampoco resulta empresa fácil.  
 
 
 
 
-Cuando yo empleo una palabra, declaro Tentetieso
en tono desdeñosos, significa lo que yo quiero que
signifiquen, ¡ni más ni menos!.
-La cuestión está en saber, objeto Alicia, si usted puede
conseguir que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
-La cuestión está en saber, insistió tentetieso,
quien manda aquí, ¡ si las palabras o yo!.
                                                 
 
                                                        Lewis Carroll
     A través del espejo y lo que Alicia encontró allí.
 

 

Para cada uno de nosotros la felicidad puede tener diferentes significados, pero lo que es seguro es que desde que nacemos, los humanos perseguimos, por encima de todo, dos objetivos: conseguir placer y evitar el dolor. Las emociones se encargan de determinar inequívocamente lo uno y lo otro.  Si sabes cómo relacionarte con ellas, te permitirán vivir con plenitud, amor y felicidad. Pero siempre con la sabiduría de que es efímera. La felicidad es una emoción básica universal y, como todas las emociones, es transitoria. Sera, por tanto, cuestión de atesorar el mayor numero de momentos  fugaces en nuestra vida.
 
 
El buscador
 
Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador.  Un buscador  es alguien que busca, no necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco  alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente, alguien  para quien su vida es una búsqueda. Un día nuestro  buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo  invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso  el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de  un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción… “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla  decía “Llamar  Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado.  Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.
 El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar. – No, dijo el buscador - ¿Qué  pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo  ha obligado a construir un cementerio de chicos?. El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuánto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?… ¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas  y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, y el casamiento de los amigos…? y el viaje más deseado…? y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…? ¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

                                                                         La felicidad, es, con frecuencia, una simple cuestión de opción

                                                                                                                   Video: La vida es bella.

Datos del artículo

Fecha
8 de Junio de 2009

Autor
María José Bosch

Palabras clave

5 comentarios a “La felicidad: Un estado emocional.”

    Lola dice:

    Hola Mª José como veo que te gustan mucho las citas, te dejo esta:

    “El entusiasmo es el pan diario de la juventud. El escepticismo, el vino diario de la vejez”.
    Pearl S. Buck

    Un saludo

    Lola dice:

    He olvidado esta, me parece muy buena para este post:

    “La felicidad es la ausencia de la búsqueda de la felicidad”.
    Zhuangzi

    Un saludo

    Julius26 dice:

    Tratar la felicidad como “sensación de felicidad” me parece equivocado. Por supuesto, la felicidad como tal no es medible, sobre todo si se entiende a la manera clásica, como “plenitud”. Pero se pueden medir otras cosas: por ejemplo, la extensión del consumo de drogas como “contrafelicidad”, aunque también existen otros sustitutivos más o menos mensurables.

    Un filósofo que hablaba de “medir” el grado de felicidad era Julián Marías, aunque no creo que estructurase un método, y esa medición era más bien un balance personal que algo social. De todas formas, suya era una frase gloriosa: “hay más alegría en un mercado de Brasil que en toda Suiza”. Ya sé que no es lo mismo alegría que felicidad, pero la primera es consecuencia de la segunda.

    También hay autores que comienzan a relacionar felicidad y sistema

    Enhorabuena por este blog.

    Reyes dice:

    Hola! Soy oyente de tu programa aunque, la verdad, ya no con tanta frecuencia como antes. Me han cambiado de turno y he variado muchas de mis costumbres, entre ellas, escucharte cada viernes. He visto en el faceboock que habías escrito otro libro y he querido felicitarte. Leí el de Maria Jiménez y no sabes a la cantidad de personas que se lo he recomendado. También compraré este y espero poder recomendarlo también. Conociéndote, seguro que será así.
    Un abrazo,

    Reyes

    Hektor26 dice:

    La felicidad son momentos, nada más. Os deseo una vida llena de INSTANTES de felicidada. Asi se llama un poema de Borges. ¡ os lo recomiendo!

    Un saludo



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