La Danza de las Emociones

Blog sobre el libro de Mª José Bosch

Resentimiento: Sentirse dolido y no olvidar

 

El resentimiento  es un estado de ánimo

que esclaviza a quién la padece.

 Nietzsch

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Creative Commons License photo credit: *MariossH*

 “¡Ése es un resentido!”. Con esta frase descalificamos a una persona. Interpretamos su comportamiento entero, su actitud ante la vida, como el fruto despreciable de un sentimiento profundo, insistente, amargo, que le atormenta. Hay sentimientos confesables e inconfesables, el resentimiento pertenece a este último. No creo que hayas conocido a muchas personas que reconozcan  orgullosamente que son unos resentidos. Me atrevería decir, que ninguna.

El resentimiento es un sentimiento que permanece escondido, oculto bajo mil llaves. Crece en el silencio y permanece en una conversación privada. Rara vez se manifiesta directamente o  cuando lo hace, muy frecuentemente es ante personas no adecuadas. Cuántas veces hemos podido vernos manifestando nuestra queja y con ella nuestra rabia  frente a terceras personas que no pueden hacer nada efectivo para aliviar nuestro resentimiento. Por el contrario, esta actitud  suele alimentar el estado de ánimo de resentimiento y hacerlo crecer hasta hacerse inmenso, colosal. El resentimiento, limita a quien lo padece  su capacidad de obrar. Vampiriza su atención y sus fuerzas, provoca la depresión o la violencia o ambas cosas a la vez. Max Scheler, en su estupendo estudio sobre el resentimiento se refiere a él como “una intoxicación sentimental”.

 

 

La historia está llena de ejemplos de hombres y de mujeres,  cuyas vidas son historias de resentimiento como, por ejemplo, la biografía del emperador romano Tiberio,  publicada el año 1939 por Gregorio Marañon. Acierta sin duda  el autor cuando escribe en el capítulo dedicado a la teoría del resentimiento que hay “almas propicias” y “almas inmunes” al resentimiento. Como también da en el clavo  cuando afirma que “el resentido es siempre una persona sin generosidad”.

Un ejemplo paradigmático de esta violencia es la legendaria y terrible reacción de Eróstrato, cuando hacia el año 365 a. de C  incendio el templo de Diana en Efeso. Un acto que realizo resentido, según confesó ante sus jueces, por el menosprecio ciudadano hacia su persona, por su falta de notoriedad; su destructiva acción se considera un hito extremado en la historia universal del resentimiento. Entre las abundantes referencias de resentidos en la literatura, otro ejemplo clásico, éste en el teatro de Shakespeare, es el resentimiento de Yago contra Otelo, al sentirse postergado por Casio, y su infernal conspiración para destruir, no sólo, al general veneciano,  sino, también, a su esposa, Desdémona.
 

El rencor y el resentimiento incluyen la memoria de un agravio. El resentimiento por encima de todo es memoria porque si no recordamos aquello que nos causa resentimiento, no lo podríamos experimentar. Son sentimientos retenidos una y otra vez en la memoria, que mantienen vivo el recuerdo de un hecho pasado, sin dejarlo caer en el olvido.

 

 

[1] Gregorio Marañón Tiberio, Historia de un resentimiento, Espasa-Calpe, Madrid, 9ª edición, 1963

 

 

 

 

Datos del artículo

Fecha
25 de Mayo de 2009

Autor
María José Bosch

Palabras clave

4 comentarios a “Resentimiento: Sentirse dolido y no olvidar”

    Mario dice:

    Mi opinión aquí se basa en la vergüenza que me produce ser un resentido, sé que no debería serlo, pero lo soy, espero mejorar ¿alguna solución?

    jose maria dice:

    estoy resentido y no quiero estar asi pero no lo puedo evitar.Supongo que con tiempo se me pase

    Alex dice:

    El tiempo, Jose MARIA, SIEMPRE VIENE EN NUESTRO AUXILIO. PERO, NO DEBERIAS DEJARLO TODO EN MANOS DE EL. CREEME.

    uN SALDO

    aLEX

    jpflrwhvf dice:

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