Celos patológicos
Lo celos son, de todas las enfermedades del espíritu
aquella a la cual más cosas sirven de ayuda y ninguna de remedio
Montaigne

photo credit: yosoylamarty
Los celos patológicos poseen tres características fundamentales:
· La ausencia de una causa real desencadenante
· La extrema naturaleza de las sospechas
· La reacción irracional - muy desproporcionada- de la persona afectada por una pérdida de control
Uno de los más tremendos retratos de celos patológicos, los plasmo en la gran pantalla Luis Buñuel en 1952, con la película Él. Tanto es así, que el propio Lacan comentó haberla utilizado en sus clases de psiquiatría.
Al inicio de la película, nos encontramos con una escena de dos recién casado. En ese momento, el marido hace su entrada en la habitación donde le espera su esposa. Se inclina sobre su mujer para abrazarla, ésta cierra los ojos, emocionada. Ante este gesto, al marido se le cambia la cara y le pregunta, en tono claramente mal humorado: “¿En quién estas pensando?”. Buñuel describe magistralmente es buscada incesante de confirmación a una sospechas que no tienen ninguna base real, que atormenta a quien lo padece y desgasta de una manera terrible a quien las sufre.
Inquietud y desasosiego imaginando amenazas y traiciones donde no las ha habido. Durante el ataque de celos patológicos el amante que sospecha es incapaz de aceptar que sus acusaciones no tienen una base real.
A menudo tortura a la pareja para que confiese cada detalle de sus actos infieles, no importándole si son reales o imaginarios.
Los interrogatorios constantes son otra de las características de los celos patológicos. Y es que hay gente que no para hasta escuchar lo que quiere oír, como lo demuestra el personaje de Robert de Niro en Toro Salvaje. Jake la Motta es un joven boxeador que se entrena duramente, ayudado por su hermano y manager Joey, para convertirse en el número uno de los pesos medios. Pero sus complejos psicológicos y sexuales le llevan a manifestar su agresividad tanto dentro como fuera del ring. En medio de esta tormenta interior se encuentra su hermano, convertido en víctima de la enfermiza paranoia y los celos de Jake, quien tortura a su mujer con continuos interrogatorios hasta que esta, superada por todas sus sospechas, especialmente cuando le pregunta por vigesimocuarta vez si se ha acostado con su hermano, acaba por decirle: ¡”Si”!, aunque la verdad es que era falso. Ella jamás había tenido nada con su cuñado, más allá de la relación familiar que los unía. El boxeador se enfurece ante la contestación y comienza a golpear brutalmente a su esposa, para después ensañarse con su propio hermano que lógicamente, no puede entender que es lo que está ocurriendo. Esta película dirigida por Martin Scorsese en 1980 ofrece otra buena oportunidad para examinar los celos patológicos a través del cine.

Opino que la falta de autoestima tiene que ver bastante con el tema. No somos dueños de nadie, así que fantasear con sus vidas en lugar de preocuparnos por la nuestra es, además, un ejemplo claro de lo poco adulto que se puede llegar a ser…y así el mundo continua cada día que pasa, con una sociedad llevada en un elevado porcentaje por seres incompletos e inmaduros. C’est la víe.
Por cierto, ambas pelis son recomendables al mil por cien, palabra.
¡Un besote María José, me alegra leerte al pié del cañón!
ja,ja,ja!!! Gracias, Mario. Ya nos contarás como va tu blog, me dejare caer por allí en breve.
Un beso
¿Se curan los celos?. Creo que no he tenido mucha suerte en mis relaciones, pero reconozco que mi desconfianza cuando estoy enamorada ha colaborado mucho en ello.
Dennis
ILtLlN klzngojejtwt, [url=http://hwjfnfqhipwh.com/]hwjfnfqhipwh[/url], [link=http://dfulfbdwxcqp.com/]dfulfbdwxcqp[/link], http://imonqndrnzvr.com/