La Danza de las Emociones

Blog sobre el libro de Mª José Bosch

Nunca te ates.

Vuelo libre
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Este cuento ofrece una buena formula para salvaguardar el amor.

Una vez un guerrero indígena muy respetado y la hija de una mujer que había sido matrona de la tribu, se enamoraron profundamente. Su amor persistió durante el tiempo suficiente para que los jóvenes tomaran la decisión de casarse para lo cual tenían el permiso del jefe de la tribu. Pero antes de formalizar el casamiento, los jóvenes enamorados fueron a ver al Brujo, un hombre muy sabio y muy poderoso, que tenía elixires, y conjuros, hierbas increíbles, para saber si los astros estaban a su favor, si los Dioses los iban a proteger.

El hechicero, les dijo que ellos eran buenos muchachos, jóvenes y que no había ninguna razón para que los dioses se opusieran. Entonces replicaron  que querían realizar  algún conjuro que les diera la formula para ser felices siempre…

Ante la insistencia de los jóvenes, el hombre sabio de la tribu les dijo:

- Bueno hay un conjuro que podemos hacer, pero no sé si están dispuestos porque es ciertamente complicado.

- Sí, claro-, contestaron ellos.

Entonces el brujo le pidió al guerrero:  escala la montaña más alta, busca  allí al halcón más vigoroso, el que vuele más alto, el que le parezca más fuerte, el que tenga el pico más afilado, y que vivo, se lo traiga.

Y a ella le dijo: a ti no te va a ser tan fácil, vas a tener que internarte en el Monte, buscar el águila que te parezca que es la mejor cazadora, la que vuele más alto, la que sea más fuerte, la de mejor mirada. Tendrás que cazarla  sola, sin que nadie te ayude y después, tráela viva ante mi.

Cada uno salió a cumplir su tarea.

Cuatro días después volvieron con el ave que se les había encomendado, y le preguntaron al brujo:

- ¿Ahora qué hacemos?, ¿las cocinamos?, ¿las comemos?, ¿tomamos su sangre?, ¿qué hacemos con ellas?”

El brujo les dijo:

- “Vamos a hacer el conjuro. ¿Volaban alto?”, preguntó.

- “Sí”, le dijeron.

- “¿Eran fuertes sus alas, eran sanas, independientes?”

- “Sí”, contestaron.

- “Muy bien”, dijo el hechicero, “Ahora atadlas entre sí por las patas y suéltenlas para que vuelen”…

Entonces el águila y el halcón comenzaron a tropezarse, intentaron volar, pero lo único que lograban, era revolcarse en la tierra del suelo, haciéndose daño mutuamente, hasta que empezaron a picotearse entre sí. Entonces el hombre sabio de la tribu les dijo:

- “Este es el conjuro: Si queréis ser felices y seguir amándoos  para siempre: Volad independientes y jamás os atéis el uno al otro

 

 

Datos del artículo

Fecha
19 de Abril de 2009

Autor
María José Bosch

Palabras clave

3 comentarios a “Nunca te ates.”

    Indi dice:

    Cuando se está realmente enamorado, no se quiere libertad. Me parece que es al contrario , ¿no?.

    De todas formas, está interesante este blog.

    Renè dice:

    Es lo que yo digo siempre, pero ninguna de mis novias esta de acuerdo….

    Dori dice:

    tienes razon, indi. Cuando uno esta verdaderamente enamorado no necesita libertad, mas bien, cadenas para no separate de la persona que amas. es mi opinion. La historia, de todas formas, es bonita.

    saludos. Dori



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