Descubre los miedos que la tensión oculta
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El hombre que tiene miedo sin peligro
inventa el peligro para justificar su miedo
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Emile Chartier Alain
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El miedo tiene lugar en el cuerpo. Si no le concedemos el espacio para seguir su trascurso y desaparecer, se manifiesta a través de diversos sÃntomas: palpitaciones, aumentos o descensos de la presión sanguÃnea, dificultad para respirara, presión en el pecho, nudo en la garganta, tartamudeo, temblores, tics nerviosos, flaqueo en las piernas, rigidez, sudores, picores, sonrojos, molestias intestinales, vómitos, pesadez en la cabeza, insomnio…
Aunque sean molestos, ninguno de estos sÃntomas es mortal… Hay que tranquilizarse y respirarar. La respiración consciente y dirigida voluntariamente ayuda a permanecer en el presente y a relajar los músculos, expandiéndolos al inspirara y soltándolos al expirara.
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El miedo se alimenta del pasado y se proyecta hacia el futuro con visiones catastrofistas. Mientras respiramos aquà y ahora, es necesario prestar atención a lo que está ocurriendo y contrastarlo con las sensaciones del cuerpo. En caso de peligro real, si nuestra capacidad de respuesta está razonablemente libro de miedos irreales, el cuerpo reaccionará rápidamente para ponerse a salvo antes de que podamos pensar, ¡sabidurÃa de la emoción!
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Para afrontar el miedo, es muy importante reconocerlo fÃsicamente y saber cómo manejar esa emoción.
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Estos consejos pueden serte útiles:
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- Respira profundamente.
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- Al inspirara, tu cuerpo se expande en todas sus dimensiones, acomodando una parte del mundo en tu interior. Nota cómo cambia la presión de tu cuerpo contra las partes sólidas del mundo con las que está en contacto. Al espirara, descansa hacia tu centro y el centro de la tierra mientras, junto con el aire, dejas salir al mundo algo de tu interior.
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- Notaras que algunos lugares de tu cuerpo no se expanden ni descansan. Con suavidad, dirige la inspiración hacia esos lugares para expandirlos ligeramente y soltarlos en la respiración.
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- Enfoca tu atención en la sensación de la tensión. No intentes deshacerte de ella, sino interésate por lo que pueda enseñarte. Aumenta la tensión y luego suelta lo que has aumentado. Hazlo varias veces, prestando atención al contraste. ¿Cómo te sientes cuando aumentas la tensión y cuando la relajas?
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- Al inspirar, penetra la sensación y al espirara deja salir el sobrante de carga emocional.
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- Deja tu enfoque abierto, en actitud de pregunta: ¿Qué ocurre en mi cuerpo? ¿ Qué quiere ser dicho, oÃdo o hecho?
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El pensamiento racional, que funciona de forma lineal, no sirve para captar una sensación global en el cuerpo, pero, a partir de la experiencia sensorial, puedes evaluar los resultados, ponerlos en el marco de la experiencia presente, los recuerdos del pasado y las intenciones del futuro para desarrollar un plan de acción
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Será cuestión de intentarlo. Saludos
Llorar por amor…
Miedo al amor. ese es mi mayor miedo. A enamorarme , como lo hice un dia en el que me entregué y me rompieron hasta las ganas de vivir.
Bueno, Alex, que hayas tenido una mala experiencia, no significa que estés condenado a repetirla sine die,¿no?. A no ser, que, “eso”, precisamente, sea lo que buscas inconscientemente. Es sorprendente, según manifiestan los expertos, la capacidad que tenemos para convertir nuestros pensamientos en realidad. Y esto, que aparentemente suena tan seductor, trabaja, tanto para bien, como para mal. Mucho ojito con los pensamientos….!
Un saludo