La vergüenza
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Oingming, era un campesino chino perteneciente a una familia pobre y resignada.
Oingming quería seguir adelante con sus estudios, pero para conseguirlo debía superar el examen anual de entrada al instituto. Una húmeda mañana del 4 de junio, tres días antes del examen, el profesor de Oingming repitió el típico discurso: tenía que pagar los últimos 80 dólares de honorarios o no se le permitiría examinarse. Oingming estaba de pie ante sus compañeros de clase, su vergüenza sobrepasada por la rabia. ‘No tengo el dinero’, dijo lentamente, según varios profesores que describieron los acontecimientos de aquella mañana. Pero ni su profesor, ni el sistema, no se alteraron. Pocas horas después, Oingming, de 18 años de edad, se tiró al tren.[1]
Podría parecer la vergüenza una emoción menor comparada con el miedo, con la culpa, con la ira, pero que sin embargo es tremendamente desorganizadora, perturbadora y dolorosa. Tomkins ha escrito “Aunque el terror y la aflicción dañan al hombre, son e heridas que vienen de fuera: pero la vergüenza es sentida como un tormento interno, una enfermedad del alma. No importa si el humillado ha sido avergonzado por la risa de otro o por una burla propia. En los dos casos se siente desnudo, derrotado, alienado, sin dignidad ni valor”. La persona puede “morirse de vergüenza”. Posiblemente no hay otra emoción que afecte tan radicalmente a la propia dignidad[2], escribe el sociólogo José Antonio Marina “También, morir o matar para no sentirla… Y, sobre todo, se puede vivir escondido, asubio, para librarse de ella”[3]. La vergüenza puede minar tu confianza, arruinar perspectivas de carrera, destruir una relación, un negocio o, como demuestra Oiniming, el protagonista de esta dramática historia, una vida.
La vergüenza es una manera de vivir para mí.
Hasta tal punto de que no la percibo, esta engranada en el propio cuerpo
Annie Ernaux
[1] Historia tomada del New York Times, uno de agosto de 2004.
[2] Jose Antonio marina, El laberinto sentimental,Anagrama.
[3] José Antonio Marina ,Anatomía del miedo, Anagrama.

¡¡¡¡¡QUE HORROR DE HISTORIA!!!! pero el blog esta MUY BIEN. Ja,ja,ja
Hola, quisiera preguntaros sobre alguna terapia para vencer el miedo a hablar en público. Por mi trabajo me veo obligado a hacer presentaciones de proyectos y lo paso fatal. Si quiero seguir promocionando no me queda más remedio que terminar con esta parálisis que me entra…
Muchas gracias
vaya, interesante
Creo que todos tenemos aunque sea un poquito de miedo a hacer el ridiculo o a que nos hagan quedar en ridiculo.
Alguien muy cercano una vez me dijo que quien esta burlandose de otros o viendole defectos a otros, solo tiene miedo de que los demás se den cuenta de sus propios defectos y por eso se enfoca en el de los demás.¿Tendra razón en eso?
Frank
Para vencer el miedo a hablar en púbico ay unas interesantisimas lecciones o coaching, si estais interesados os puedo pasar algunas direcciones donde os pueden ayudar.
marina
Vuelvo con mas freses y citas celebres. espero que os gusten
- Meter mucho ruido a propósito de una ofensa recibida no disminuye el dolor, sino que acrecienta la vergüenza.
(Giovanni Boccaccio)
- Hay una especie de vergüenza en ser feliz a la vista de ciertas miserias.
(Jean de la Bruyere)
- Algo habrá de malo en la riqueza cuando a todo el mundo le da vergüenza confesar que la tiene.
(Noel Clarasó)
Un saldo a todos
El coaching es muy efectivo. Espero que hayas seguido el consejo de Marina, no creo que te arrepientas.
La vergüenza de ser feliz
http://zyllan.blogspot.com
La vergüenza de ser feliz es un espacio para compartir todo aquello que me gusta, despierta mi curiosidad o simplemente pasa por mi cabeza en estos momentos
¿ALGUIEN SE AVERGUENZA DE SER FELIZ? PUES QUE ME LO EXPLIQUEN
UN SALUDO
Hola, acabo de ver vuestros comentarios, y creo que el nombre de mi blog merece una explicación. Lo tomé prestado de un poema de Gabriel Celaya, que es mi favorito:
“La vergüenza de ser feliz”
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Cuando hay en la tierra tantos hombres que sufren
ser feliz da vergüenza.
Pero yo lo soy, casi sin querer.
¡Soy tan feliz; perdón!
Por el aire, por el mar, por la brisa
por mi amor, por ¿qué se yo?
porque la vida se ensancha y es siempre diferente
(¡Si usted viera ese Paul Klee!
¿Y ha probado unas almejas con Vouvray
del seco, no del otro?).
Por eso y otros detalles vale la pena vivir.
¿Saben cuál es el secreto?
Todavía no me he muerto,
y es más - muchos se indignan,
ni siquiera estoy enfermo.
Mi secreto es: Todavía.
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Un saludo