La Danza de las Emociones

Blog sobre el libro de Mª José Bosch

La pelea de lobos

Cuentos del desierto (15).JPG
Creative Commons License photo credit: Fran Villena (villano) 

 

En los últimos años, manuales de todo tipo pretenden instruirnos en la mágica experiencia de trasformar nuestros pensamientos.  Ardua tarea que  necesita voluntad, esfuerzo y perseverancia para que el cambio de pensamiento toque con su varita nuestra percepción de la vida. Pasarse el día realizando afirmaciones del tipo “ soy maravilloso y  merezco lo mejor” , “ he nacido para ser feliz” y otras expresiones recomendadas por el popular  pensamiento positivo, está muy bien, pero dudo muchísimo  de su efectividad,  si uno, no toma la firme decisión de ponerse  a trabajar para ello. En cualquier caso, no alimentar pensamientos negativos, siempre sale a cuenta.

Cuenta una antigua leyenda sioux que, una noche, al lado de la fogata del campamento, el viejo cacique de la tribu tuvo una charla con sus nietos acerca de la vida. El decía:

 - Una gran pelea entre dos lobos tiene lugar dentro de mí,. Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, dolor rencor, avaricia, arrogancia, culpa, resentimiento, orgullo, celos. El otro lobo es bondad, alegría, amor, serenidad, humildad, generosidad, compasión, valor, fe, gratitud…

 

Esa misma pelea ocurre dentro de vosotros y dentro de todos los seres de la tierra.

Los niños pensaron unos minutos lo que decía el abuelo y , después de un silencio, uno de los niños le pregunto:

 

-Abuelo, y cuál de los dos lobos crees que ganara la pelea

- Ganara, sin duda, el lobo que tú mas alimentes – fue su respuesta[1]

 

 

                                   A los hombres no les perturba las cosas que le suceden,

sino la percepción que tiene de las cosas que les pasa.

                                                                                                                                                                Epiceto.


[1] P, 97 Jaume Soler y maria mercé Canangla La vida viene a cuento RBA Barcelona 2008

Datos del artículo

Fecha
18 de Abril de 2009

Autor
María José Bosch

Palabras clave

1 comentarios a “La pelea de lobos”

    Lola dice:

    Siempre me han gustado mucho estos pequeños cuentos llenos de sabiduría. Os dejo este de Paulo Cohelo:

    Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera.
    Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres
    murieron fulminados.

    Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este
    mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos
    tardan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva
    condición…)

    La carretera era muy larga, colina arriba, el sol era muy
    intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino
    vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada
    con adoquines de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde
    manaba agua cristalina.

    El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada.
    Buenos días. Buenos días – Respondió el guardián.- – ¿Cómo se llama este lugar tan bonito? – Esto es el Cielo. – Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos – Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera.
    Y el guardián señaló la fuente. – Pero mi caballo y mi perro también tienen sed… – Lo siento mucho – Dijo el guardián
    -pero aquí no se permite la entrada a los animales.
    El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchisima
    sed,pero no pensaba beber solo; dio las gracias al guardián y siguió
    adelante.

    Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos,
    llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puertecita
    vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles.
    A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado,
    con la cabeza cubierta por un sombrero.

    Posiblemente dormía. – Buenos días – dijo el caminante.
    El hombre respondió con un gesto de la cabeza. – Tenemos mucha sed, yo, mi caballo y mi perro. – Hay una fuente entre aquellas rocas – dijo el hombre, indicando el lugar. – Podéis beber tanta agua como queráis. El hombre, el caballo y el
    perro fueron a la fuente y calmaron su sed.

    El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre. – Podéis volver siempre que queráis – Le respondió- – A propósito ¿Cómo se llama este lugar? – Cielo ! – ¿El Cielo? ¿Sí? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo! – Aquello no era el Cielo, era el Infierno, contestó el guardián.
    El caminante quedó perplejo. – ¡Deberíais prohibir que utilicen
    vuestro nombre!¡Esta información falsa debe de provocar grandes confusiones!

    ¡De ninguna manera!
    En realidad, nos hacen un gran favor,
    Porque allí se quedan todos los que son
    capaces de abandonar a sus mejores amigos…



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