La gota de miel

photo credit: Francisco Chaves
La ira induce ¡y vaya si lo hace! al movimiento. En muchas ocasiones, tan desorganizado y en cadena que queda lejos el verdadero motivo que provoco la ira.
La gota de miel es un antiguo cuento que ejemplifica con claridad el efecto devastador de esta emoción cuando alguien se deja llevar por ella.
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-     Mientras que recorrÃa el bosque un cazador encontró un inmenso panal de abejas, del que rezumaba una exquisita miel. Con la intención de venderla en el mercado, tomo un frasco y lo lleno de aquel manjar.
-     Ya en el pueblo, paso primero por el puesto del carnicero que le compraba sus presas. Mientras pactaba el precio, de su morral cayó al suelo una gota de miel. Un pajarito que acostumbraba a merodear por allà dio un par de saltitos para picotearla, momento que aprovecho el gato del carnicero para saltarle encima. Aquel felino llamo la atención del perro del cazador, que se arrojo sobre él y lo mato de un solo mordisco. Indignado por haber perdido a su mascota, el carnicero cogió un cuchillo y degolló al perro, lo que provoco la iracunda reacción del cazador, que sin dudar un segundo asesto un tiro mortal al carnicero. Al oÃr aquel jaleo, salieron sus hijos del interior de la tienda y al ver el cuerpo de su padre en el suelo se abalanzó sobre el cazador y le dieron muerte.
-     Como la familia del cazador pertenecÃa al pueblo vecino, en pocos dÃas habÃa estallado una batalla entre ambos clanes, a lo que pronto se agregaron otros, hasta incendiar el paÃs entero en una sangrienta guerra que duro diez años y dejo cicatrices para siempre.
-     Nadie recordó que la causa de todo fue una gota de miel [1]
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[1] Abel Pohulanik Océano Barcelona 2006 Las estaciones del ánimo p, 107
