Estoy triste….

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Cuidado con la tristeza, es un vicio.
Flaubert
La tristeza, el estar bajo de ánimos, la aflicción, son experiencias humanas universales. Estar triste de vez en cuando es algo natural. Tal vez te encuentras en esta situación porque no hayas logrado algo que deseabas con todas tus fuerzas, has perdido algo que era importante para ti o quiza, en èste momento echas de menos a alguien en particular. Acaso padezcas una enfermedad o un trastorno que te impide hacer aquellas cosas que desearías o alguien que te importa verdaderamente te ha decepcionado.
Existen muchos motivos por los que una persona puede sentirse triste. Un lugar, un espacio, un paisaje puede llevarnos a ese estado como explica de manera tan especial, Juan Rulfo, en un relato titulado Luvina:“Por cualquier lado que se le mire, Luvina es un lugar muy triste. Usted que va para allá se dará cuenta. Yo diría que es el lugar donde anida la tristeza. Donde no se conoce la sonrisa, como si a toda la gente le hubieran entablado la cara. Y usted, si quiere, puede ver esa tristeza la hora que quiera. El aire que allí sopla la revuelve, pero no se la lleva nunca. Está allí como si allí hubiera nacido. Y hasta se puede probar y sentir, porque está siempre encima de uno, apretada contra de uno, y porque es oprimente como un gran cataplasma sobre la viva carne del corazón”
Dime amigo, ¿la vida es triste o soy triste yo?
Amado Nervo.
Si te levantas un día con el humor lánguido, tampoco pasa nada. Somos humanos. No vivimos en un anuncio. La tristeza es una emoción que participa en nuestra experiencia y madurez psicología. No se trata en modo alguno de vaciarse y rechazar toda tristeza. Sería irreal y sin duda, desde un punto de vista psicológico pernicioso por que la tristeza forma parte de nuestro nutriudo repertorio emocional. Incluso una vida feliz comporta cierta oscuridad y la palabra feliz perdería su sentido si no se viera compensada por cierta tristeza” decía Carl Gustav Jung. La tristeza es tan necesaria como la alegría. Aunque, claro está, es necesario diferenciar entre la tristeza transitoria de aquella que se alarga más de lo razonable.

Dios creó el desierto para que el hombre pudiera sonreir al ver las palmeras.
Busca a Dios y te encontras.