El perdón, un camino a la liberación.
El perdón no cambia el pasado pero sà el futuro.
Anónimo
El perdón, sin entrar en ningún tipo de consideración religiosa, es un acto de libertad, una decisión individual, con unas innegables cualidades de sanción. Es verdaderamente una expresión de amor que nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo. No es un acto de resignación, es una decisión consciente que permite que ni la ira ni el rencor se adueñen de los recuerdos. Se trata por tanto, de una liberación, más que de un olvido. Podemos renunciar a la venganza, pero no al dolor. Se puede perdonar llorando.

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Supone un acto individual en el que, la actitud del perdonado, no debe importarnos. Como acto individual que es, sólo ha de rendir cuentas a uno mismo. La idea de perdonar va unida a la de no juzgar. Ambas son evangélicas. La primera la han recitado generaciones de cristianos en la oración del Padrenuestro : †Perdónanos nuestras ofensas, asà como nosotros perdonamos a los que nos han ofendidoâ€. La segunda es una invitación del mismo Jesucristo: “No juzguéis y no seréis juzgados “
Perdono por la necesidad de que el acto lesivo no me siga machacando. Perdono por mÃ, ni siquiera por el ofensor. El que perdona de corazón, que es la única manera de disfrutar de su efecto balsámico, no exige nada a quien le ha ofendido. El arrepentimiento del otro no es una condición necesaria para el perdón. Es, ciertamente, mucho más fácil perdonar cuando el otro pide perdón, claro.
Cuando una persona alcanza el nivel de empatÃa necesario para comprender a los otros y consigue realizar este acto eminentemente libre, el sufrimiento pierde ordinariamente su amargura, y puede ser que desaparezca con el tiempo. En palabras de Santa Hildegarda de Bingen, “Las heridas se cambian en perlas”
El amor es un acto de perdón interminable… una mirada tierna que se convierte en hábito.
Peter Ustinov.

“A perdonar sólo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen mucho”.
Jacinto Benavente
“Nunca vaciles en tender la mano; nunca titubees en aceptar la mano que otro te tiende”.
Juan XXIII
PERDONAR DE VERDAD; DE CORAZON Y OLVIDAR; DESPUES; ES DE LAS COSAS MAS DIFICILES: ESGURO; QUE; DESPUES ; TE LIBERAS; PERO::: ¡¡¡MUY DIFICIL!!!
¿Hay que amar a los enemigos también?
Jesús nos recalca que debemos amar a los enemigos también. Aunque yo creo que nadie deberÃa tener enemigos pues asà obrarÃamos con una moral de guerra (amigos/enemigos) y no con la de Jesús (todos son mis hermanos). Porque como dice el Evangelio, también los gentiles se aman entre ellos, ¿qué mérito tiene amarse tan solo entre amigos? Cuando uno deja de juzgar, se abre a la dimensión del perdón; Jesús vino por el pecador. Y en este contexto en que Jesús vino por los pecadores y no por los justos, descubro que yo también soy pecador, es decir, Jesús ha venido también por mÃ
Un saludo a todos