El apego y el amor

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Los vínculos de afecto hacen que los seres
humanos seamos como somos.
Luis Rojas Marcos
Uno de los grandes problemas del amor, estrechamente relacionados con nuestros primeros años de existencia es la frecuente confusión cognitiva entre el concepto del amor y el apego, ya que el vínculo afectivo que se establece en el apego sella, en un porcentaje muy elevado, el modelo que internamente vamos a construir cuando seamos adultos en nuestras relaciones de pareja. El primer científico que investigo los lazos de afecto y las consecuencias de la separación entre madres e hijos pequeños, fue el pediatra y psicoanalista John Bowby.
Corrían lejanos días del año 1936 cuando mientras trabajaba en un servicio especial para niños delincuentes, constató la tendencia general de los muchachos a no sentir apego por ninguna persona de su entorno. Bowby llego a la conclusión después de largos periodos de observación, que esta marcada característica tenía su origen en la primera infancia de aquellos chicos pasada en una institución, sin vida afectiva alguna dentro de ella.
Por su historia, es razonable pensar que el célebre psicólogo londinense estuvo especialmente sensibilizado con los vínculos afectivos que se establecen en la infancia, a consecuencia de su propia experiencia. En su biografía relato con rabia y profunda tristeza que el único contacto que tenia con su madre al cabo del día se reducía a una hora después de tomar el te. Describe como a los cuatro años, cuando su cariñosa niñera se despidió de manera inesperada, sufrió aquella perdida como algo tremendamente dramático. Apenas un año después su padre moría en la guerra de China. El pequeño John dos años más tarde de este suceso para él, fue internado en un colegio; tenía siete años. Una circunstancia que el mismo describió como una terrible e inolvidable experiencia.
El pionero investigador analizo y, posteriormente demostró que el desarrollo normal de los seres humanos exige, sin lugar a dudas, la formación y desarrollo de vínculos de afecto saludables durante la infancia entre sus padres y cuidadores. Johon Bowlby, quien sostuvo que el patrón de apego es central para el desarrollo emocional del hombre, piensa que los niños privados de amor maternal crecerán incapaces de formar relaciones emocionales satisfactorias cuando sean adultos. El psiquiatra considera que el amor en los primeros años es tan importante para el desarrollo emocional como la nutrición para el desarrollo físico. “Un entorno familiar entrañable y protector durante la niñez facilita en las criaturas la sensación gratificante de pertenencia a un grupo y la aptitud para ponerse con afecto y comprensión en las circunstancias ajenas”, aconseja, de manera especial a los padres, el psiquiatra Luis Rojas Marcos, en su libro, Convivir: “Cuando esta circunstancia no se da o el niño no es capaz de percibirla, es probable que en las posteriores relaciones que mantenga como adulto, se manifiesten todo tipo de antiguos anhelos, carencias y reacciones infantiles”.

Solamente pasaba diez minutos con el amor de su vida, y miles de horas pensando en él. Que triste, ¿ no os parece?
Sólo el amor nos permite escapar y transformar la esclavitud en libertad.
Esta, tambien es de Paulo Cohelo