¡Ese es un resentido!
El resentimiento es un estado de ánimo
que esclaviza a quién la padece.
Nietzsch
“¡Ese es un resentido!”. Con esta frase descalificamos a una persona. Interpretamos su comportamiento entero, su actitud ante la vida, como el fruto despreciable de un sentimiento profundo, insistente, amargo, que le atormenta. Hay sentimientos confesables e inconfesables, el resentimiento pertenece a este último. No creo que hayas visto que alguien reconozca orgullosamente que es un resentido. Es un sentimiento que permanece escondido, oculto bajo mil llaves.
Crece en el silencio y permanece en una conversación privada. Rara vez se manifiesta directamente o cuando lo hace, muy frecuentemente es ante personas no adecuadas. Cuántas veces hemos podido vernos manifestando nuestra queja y con ella nuestra rabia, frente a terceras personas que no pueden hacer nada efectivo para aliviar nuestro resentimiento. Por el contrario, esta actitud suele alimentar el estado de ánimo de resentimiento y hacerlo crecer hasta hacerse inmenso, colosal.
El resentimiento, limita a quien lo padece su capacidad de obrar. Vampiriza su atención y sus fuerzas, provoca la depresión o la violencia o ambas cosas a la vez. Max Scheler, en su estupendo estudio sobre el resentimiento se refiere a él como “una intoxicación sentimental”.
La historia está llena de ejemplos de hombres y de mujeres cuyas vidas son historias de resentimiento como, la biografía del emperador romano Tiberio publicada el año 1939 por Gregorio Marañon. Acierta, sin duda, el autor cuando escribe, en el capítulo dedicado a la teoría del resentimiento, que hay “almas propicias” y “almas inmunes” al resentimiento. Como también da en el clavo cuando afirma que “el resentido es siempre una persona sin generosidad”.
Un ejemplo paradigmático de esta violencia es la legendaria y terrible reacción de Eróstrato, cuando hacia el año 365 a. de C incendio de templo de Diana, en Efeso. Un acto que realizo resentido, según confesó ante sus jueces, por el menosprecio ciudadano hacia su persona, por su falta de notoriedad; su destructiva acción se considera un hito extremado en la historia universal del resentimiento. Y otro ejemplo clásico, éste en el teatro de Shakespeare, es el resentimiento de Yago contra Otelo, al sentirse postergado por Casio, y su infernal conspiración para destruir no sólo al general veneciano sino también a su esposa Desdémona.


A mi me dan mucho miedo las personas resentidas y orgullosas. Mi ultima pareja, lo era y fue un calvario. Al principio senti ese impulso de proteccion hacia el que tanto caracteriza a las mujeres. Ya sabeis esa mania que tenemos de querer cuidarlos…pero el era demasiado orgulloso para dejarse ayudar, ni cuidar, ni quere, ni nada. estaba resentido con la vida y al final, termine siendo yo la diana de sus frustraciones. Cuidado con este tipo de personas que se revuelven como culebras.
Vero
¡Dios, nos libre de los resentidos! eso si que es una enfermedad, me temo que INCURABLE.
Saludos a todos.
Bety
Hola, he encontrado un test bastante interesante en Google : http://r-espiritual.galeon.com/Test%20Resentimiento.htm . saludos
Frank
Vero, tu comentario, me ha traído tantos recuerdos… tristes, la verdad. En este caso, el resentimiento era mío. Y si, tal y como explicas, fue un calvario. Pero, no estaba en mi mano, ni tampoco en la de tu pareja, actuar de otra manera. De la manera en la que mi pareja y tu, esperabais. Es algo mecánico, más fuerte que nuestra voluntad. Es algo que esta ahí, que te llena de miedos y desconfianza contra los que es muy difícil luchar. Compréndele.
Un saludo
Creo que son dignos de compasión. Qué forma de desgastarse durante toda la vida. No olvidan NUNCA. Alguna experiencia tengo por ahí, que nunca me ha gustado recordar. A pesar de ello, les tengo lastima.
Lo que ahoga a alguien no es caerse al río, sino mantenerse sumergido en él